viernes, noviembre 30, 2007





Escribo a destiempo desde las esquinas perdidas de los mapas de los días de otoño donde se quedó mi memoria viajera. Escribo viajes de regreso buscando el principio, de nuevo a buscarnos en la memoria y los recuerdos, venciendo cansancio y kilómetros, y volver. Volver donde el tiempo y la distancia descansan juntos y no saben de olvido. Compludo es el refugio de nuestros días de vacaciones y nuestros pensamientos peregrinos cuando estamos en Barcelona y nos queremos dejar ir... un pequeño tesoro escondido que vive en nosotras.
Y volvemos a cruzar los mapas en el puente de noviembre y llegamos al pueblín que nos recibió con mil colores de otoño, rojos, marrones, ocres y verdes que se resisten a dejar el valle. Toda una paleta de colores inundando nuestra vista y dibujando unos días brillantes. Brillo sol de la familia reunida, brillo noche de calor de lumbre y castañas y cafetines interminables, brillo de risas y excursiones. Y por las sendas antiguas nuestras pisadas de otoño se confunden con historias de otro tiempo, nuevo y viejo, pasado y presente juntos caminando la misma senda en las palabras de mi padre. Algo más que memoria y recuerdos, algo más que ausencia, algo más de nosotros. Recogiendo esa gotera de vida que vamos dejándonos de a poquito por todas partes. Regándonos los días y buscándonos en los encuentros para rescatarnos, para no olvidarnos, para no perdernos los pasos...

Tan sólo 4 días de magostín y castañas y nosotras... otra vez, estirando el tiempo.

Mónica, una pestaña del otoño que cae y pido un deseo!

lunes, noviembre 26, 2007



El primer café



Como si de un anuncio de cava se tratara, ayer nos encontramos celebrando las nuevas adquisiciones del piso, nuestro pisito.

El placer de las pequeñas cosas,
una cafetera, una mesa, tres sillitas y poder compartirlas con vosotros.

Qué "rico" el café (a pesar de que, ups, no purgamos la cafetera),
y qué buenos los nevaditos,
qué calentito se estaba en casa
y qué bien suena la música con vosotros alrededor...

Las horas se pasan...
y qué importa si a la Pitu se le ocurre ponerse a limpiar la puerta a las diez de la noche...

¿Cuándo repetimos?

Un beso,
como el de Klimt,
nuestro primer y único cuadro...

Sonia,
co-propietaria!

jueves, noviembre 22, 2007



Noviembre musical



Sería terrible vivir sin música.
Eso lo sabemos desde pequeños.

Música y vida todo relacionado,
palabras y poesía que acompañan a nuestra vida,
ritmos y melodías que tenemos dentro...
que olvidamos, redescubrimos, nos maravillamos y vuelve a acompañarnos...

Como ya va siendo tradicional en nosotros noviembre resulta un mes muy musical. Musical en directo, musical a flor de piel, musical con todas las emociones y sentidos activados.

Ni el frío repentino, ni el viento, ni la lluvia, ni el tener que madrugar impide que nos escapemos de concierto...
De concierto con el amigo Ismael (Serrano). Ismael que siempre viene a Barcelona en otoño, ¿¿¿por qué, Isma???
Ismael que siempre viene en un día entre semana, un día que nos saca de la mundanal rutina diaria.
Ismael que llena l'auditori y lo hace con los de siempre. Cada otoño nos encontramos los de siempre... todos cantando sus canciones y aplaudiendo más y más y más ruido y no te vayas todavía, vuelve, regálanos otra canción. Y vuelve. Y nos regala otra canción. Una que hacía tiempo que no cantaba, otra que siempre tiene que cantar, aquella que siempre nos emociona... y sus palabras, su voz, sus risas... y nuestros ojos brillan más que nunca, y se hace el silencio al escucharle y no nos cansamos de escucharte, Isma! volveremos cuando vuelvas... será otra vez en otoño, será otra vez con frío, tal vez lluvia, será otro jueves o quizá un miércoles... no importa: volveremos, siempre lo hacemos!

Y en la misma semana y después de la borrachera de música con Ismael nos vamos a ver a Fito.
Me he convertido en Fitoadicta.
Escuchamos a Fito en el coche del Toni camino del trabajo. A pesar de la carraspera matutina y el sueño, nos lanzamos a cantar las dos o tres canciones que nos da tiempo... la 5, la 7, ahora la 9...
Fito en mi coche y de nuevo un acompañante en el camino... Fito en el trabajo para ayudarnos a pasar las tediosas horas delante del pc... Fito en casa, por fin, relajados, canta tan sólo para nosotras...
Lo que yo os diga: fitoadicta. Fito, ¡te quiero, tío!

Fito y fitipaldis llenaron el palau sant jordi el sábado pasado. Y allí estuvimos. Allí cantamos con él y con el resto de fitoadictos.
Un concierto en el que no paramos de cantar, saltar, bailar, reir... y sorprendernos a cada canción, a cada cejilla de guitarra, a cada nueva nota...

Lo dicho,
¡sería terrible vivir sin música!

Sonia,
"se me ponen si me besas, rojitas las orejas!"