
Historia de un viaje
A reloj parado de viernes escribo y describo ese nuestro viaje a Londres. Un viaje internacional para 9, nueve memorias y una que escribe: Yo estuve allí!
Son tantas las historias que hemos vivido, que se hace difícil empezar. Y tan difícil que hace dos semanas que esta crónica busca títulos y palabras para escribirse.
El principio fue un deseo. Fácil deseo en papel de regalo, una excusa sin tiempo y sin pounds que se hizo realidad. Marzo nos puso el tiempo, los pounds salieron del capricho de nuestras economias.
Este viaje a 9 de revolución de risas, de inglés por destapar y airear, de qué bien ir en bus… de chaquetinas por Londres y frío viento del norte, con lluvia y nieve y sol a ratitos, y luz mágica de foto…. Cheeers! Que yo no poso… no estaba posando!
En el avión, sufrimos y reímos pero es la presión la que nos arrebata lagrimillas y suspiros. Al albergue llegamos sin mapa, intentando recordar el camino, que dice Esther que quizás demos más vuelta, pero que nos lleva. David, Hi girls!, qué majo, nos da la bienvenida al albergue Futurista, en azul fluorescente de nave espacial de las habitaciones 604 y 403.
La Planta 6, a la que no llega el ascensor, guarda un especial y curioso olor de naftalina. Welcome to Naftalina’s floor! … olvidados, alejados y tranquilos del último piso fuimos felices.
Y Fue Saint Patrick’s Day y Londres se vistió de verde y de cerveza. Que tampoco se necesitan muchas excusas para beberse una pinta! Todo el mundo por la calle con un viento helado… y nosotros mezclándonos con la gente. A piccadilly Circus a ver a Cupido entre gigantes anuncios de neón. Caminar por Chinatown, esquivar los rickshaws que pasean turistas y pounds a fuerza de pedalear, pedaleando bajo la lluvia.
Efluvios y aromas de extrañas y exóticas comidas se mezclan a nuestro paso... cuando comemos? Ummm… quiero eso! Podemos? Si eso luego… y todo el fin de semana oyendo español, que estábamos todos. Que con la ola polar se conoce que nos animamos y qué nos vinimos pa’l polo!
Del polo de las calles de Londres donde se esconde en una esquina Oliver Twist y los tejados guardan a los deshollinadores de Mary Poppins. En la noche fría esperamos a un café en la torre de Londres con un servicio de camareros fantasma, solos nosotros y las cafeterías que cierran. El Támesis gigante de agua silencioso nos mira asomarnos desde el puente de Londres. The Londoneye brilla y se esconde Jack el Destripador en las calles oscuras bajo el puente… y desde nuestra ventana siempre abierta esperamos a Peter Pan y volar sobre el Big Ben con polvo de estrellas!
Y fuimos y vivimos Londres, buscando librerías llenas de historia en las paredes. Y aceptamos con buen con ánimo las derrotas de la modernidad en aquel Pizza Hut. Nuestro viaje particular, particular viaje interior de 9 improvisando el paso y caminar!
Son tantas las historias que hemos vivido, que se hace difícil empezar. Y tan difícil que hace dos semanas que esta crónica busca títulos y palabras para escribirse.
El principio fue un deseo. Fácil deseo en papel de regalo, una excusa sin tiempo y sin pounds que se hizo realidad. Marzo nos puso el tiempo, los pounds salieron del capricho de nuestras economias.
Este viaje a 9 de revolución de risas, de inglés por destapar y airear, de qué bien ir en bus… de chaquetinas por Londres y frío viento del norte, con lluvia y nieve y sol a ratitos, y luz mágica de foto…. Cheeers! Que yo no poso… no estaba posando!
En el avión, sufrimos y reímos pero es la presión la que nos arrebata lagrimillas y suspiros. Al albergue llegamos sin mapa, intentando recordar el camino, que dice Esther que quizás demos más vuelta, pero que nos lleva. David, Hi girls!, qué majo, nos da la bienvenida al albergue Futurista, en azul fluorescente de nave espacial de las habitaciones 604 y 403.
La Planta 6, a la que no llega el ascensor, guarda un especial y curioso olor de naftalina. Welcome to Naftalina’s floor! … olvidados, alejados y tranquilos del último piso fuimos felices.
Y Fue Saint Patrick’s Day y Londres se vistió de verde y de cerveza. Que tampoco se necesitan muchas excusas para beberse una pinta! Todo el mundo por la calle con un viento helado… y nosotros mezclándonos con la gente. A piccadilly Circus a ver a Cupido entre gigantes anuncios de neón. Caminar por Chinatown, esquivar los rickshaws que pasean turistas y pounds a fuerza de pedalear, pedaleando bajo la lluvia.
Efluvios y aromas de extrañas y exóticas comidas se mezclan a nuestro paso... cuando comemos? Ummm… quiero eso! Podemos? Si eso luego… y todo el fin de semana oyendo español, que estábamos todos. Que con la ola polar se conoce que nos animamos y qué nos vinimos pa’l polo!
Del polo de las calles de Londres donde se esconde en una esquina Oliver Twist y los tejados guardan a los deshollinadores de Mary Poppins. En la noche fría esperamos a un café en la torre de Londres con un servicio de camareros fantasma, solos nosotros y las cafeterías que cierran. El Támesis gigante de agua silencioso nos mira asomarnos desde el puente de Londres. The Londoneye brilla y se esconde Jack el Destripador en las calles oscuras bajo el puente… y desde nuestra ventana siempre abierta esperamos a Peter Pan y volar sobre el Big Ben con polvo de estrellas!
Y fuimos y vivimos Londres, buscando librerías llenas de historia en las paredes. Y aceptamos con buen con ánimo las derrotas de la modernidad en aquel Pizza Hut. Nuestro viaje particular, particular viaje interior de 9 improvisando el paso y caminar!
Mónica, que allí estuvimos y qué bien lo pasamos!









