miércoles, febrero 28, 2007




Regresiones



Es increíble como un olor, una melodía, un sabor, una voz o unas palabras pueden hacerte recordar otros tiempos, otros momentos, una anécdota perdida en el tiempo y en el espacio, pero guardada en un rinconcito de tu mente que seguro ignoras que existe…

Como Proust y su magdalena en À la recherche du temps perdu yo tuve una regresión a mi querida infancia el otro día. Pero no fue una magdalena la que me transportó al pasado, sino una croqueta. Ni voy a escribir 7 tomos de obra por una croqueta, no, tan sólo unas líneas.

No hay nada en el mundo que me guste más que las croquetas de mi madre. Y qué sorpresa el sábado cuando mi madre nos hizo unas croquetas como las de antes, con pollo, como antes… hummmm!! Por un momento me vi 20 años atrás en la cocina del piso en el que vivíamos dándole besos a mi mama por habernos hecho croquetas…


Besos,
Sonia, pensamientos en el trabajo…

PD. Soy simple: mama, hazme croquetas y seré la persona más feliz del mundo.

martes, febrero 20, 2007





"Porque ya no escribo,
ni cuando puedo, ni cuando quiero…
Porque yo ya no soy el primero…"


Con estos versos de Estopa os escribo cuatro líneas. Me designan o me proclamo la portavoz del blog en estos días de febrero… Días en que falta la inspiración, o las ganas de escribir, o simplemente no hay tiempo, o nada interesante que contar…

Días diferentes, extraordinarios y monótonos a la vez. En cuestión de tres semanas cómo ha cambiado todo… De repente nos encontramos con Edu en casa. Edu, que tiene vacaciones para hacer lo que más le gusta: carretera y manta. Coge el coche y se monta una ruta impresionante por nuestros nortes. De su norte a nuestro norte dejándose maravillar por un sur cercano, el de la France. Pasa su último día de turista incansable en Carcassonne, nuestra cité medieval con un castillo de cuento de hadas que, resulta ser, tiene una iglesia impresionante, que nosotros, dos veces que hemos ido ya y nunca la hemos visto… no sé, no sé, no nos lo acabamos de creer, habrá que volver y descubrirla con nuestros propios ojos… Seguro que acabamos dando la razón a Edu, como siempre.

Mientras él turistea por esos mundos, mis hermanas se recuperan poco a poco de sus intervenciones, Toni se pierde por nuestra buhardilla buscando un albergue para nuestra escapada a Londres y yo me apropio de un amago de gripe que me tiene todo un finde en la camita.

Así nos encuentra Edu, en nuestra rutina. Rutina que cambia y que vuelve hiperactiva. Nos saca de nuestro letargo organizando tareas por hacer en el piso, nuestro piso. Y es que este chico es incansable, hiperactivo y además manitas. No aguanta el sofá, no necesita hacer siestas y se siente mal si pasa más de diez minutos sin hacer nada. Así que ahí lo tenemos, subiendo y bajando, del garaje a la buhardilla, mira los coches, arregla lo que encuentra que no está a su gusto, y pone la mesa, y corta jamón, y les pone el café a las niñas… este chico sirve para todo!!!

Se sienta con nuestro padre, charlan de su norte, de cómo andan las cosas por allá, de que hace frío, de que nevó, de que este año habrá mucha agua, de que estuvo en Leitariegos, de que fue a Asturias, de que Babia estaba increíble… de… tantas cosas. Y mi padre le mira y le escucha y piensa para sí, "quién pudiera estar en Asturias en todas ocasiones…"
Y se van los dos como "Manolo y Benito corporeison" a hacer de manitas en el piso. Hay que tapar agujeros, poner masilla, quitar enchufes, poner enchufes, pulir regatas, y… pintar. "Pintar, pintar, pintar sin parar, mojar y extender y vuelta a empezar…" os acordáis de aquella canción de Barrio Sésamo??
Y así pasamos el fin de semana, "disfrutando", como nos dice el que nos vende las pinturas cuando nos ve ir una y otra vez. "Nos hemos quedado cortos con el blanco, necesitamos una lata más de naranja…"
"Uy, estáis disfrutando mucho, verdad??" Nos dice, y nosotros le miramos con cara, de… "no veas, menuda fiesta tenemos montada en el piso!!"
Mientras unos pintan, otras limpiamos. Descubrimos el mundo de la vaporeta y todo lo que se puede limpiar con ella. ¡Dioooss, menudo invento! ¡¡Que viva el o la que inventó esa maquinita! ¡¡¡Qué bien va!!!

Mont y yo arrasamos en el baño con toda la suciedad y restos de los antiguos propietarios. ¡Ya no hay ni rastro! Nos reflejamos en el techo de lo limpio que nos ha quedado. ¡Qué bien!
Con la cocina todavía no nos hemos atrevido, pero… ¡¡¡le tenemos unas ganas!!!

De repente se nos alteran las rutinas. El abuelo se ha puesto malito y el papa, las niñas y Edu se tienen que ir al pueblo. Nos dejan solas a la mama y a mí en casa con otras rutinas. Rutinas de las dos solitas. Las dos pegadas al teléfono cada tarde esperando buenas noticias. Y cada día las noticias son mejores, y aunque preocupadas, nos vamos tranquilizando.

Toni y yo nos convertimos en primos hermanos como en nuestro verano de Rodríguez y hacemos todos los recados juntos. Ahora ir a por un radiador para el piso, luego al gimnasio y para casa, y ale, otro día, y al trabajo, al gimnasio y para casa, y así van pasando los días hasta que nos plantamos en un viernes con un montón de planes a nuestros pies.
Planes varios, frikis y marchosos, planes de los que nos gustan, de ir acelerados y de disfrutar. Pero el cansancio de toda la semana, la vuelta al machaque del gimnasio, las noches de insomnio y otras rutinas varias hace que nos vayamos rajando. Nos plantamos en nuestro finde de carnaval. Finde de relax. No hay ni rastro de nuestros planes, hemos acabado con ellos vilmente.
Pero no nos importa. No hay ganas de nada. Seguimos en stand by

Y un nuevo lunes. Nueva semana laboral. Vuelven mis hermanas a casa, tienen visita médica. El abuelo ya está mejor. Y nos alegramos.
Compartimos un café en casa los cuatro. Nosotros cuatro…
Intercambiamos rutinas… y pensamos en que todo va a ir mejor, porque como dice Pastora... "en Martes todo va tan bien…"

Besos,
Sonia, la portavoz.

Somos como los castaños, que dice el abuelo. La tierra nos cría y la tierra nos come… nos explicó una vez. Somos fuertes como los castaños que siempre dan su fruto en otoño, a pesar de todo…

jueves, febrero 15, 2007


El día de los solteros


Después de esta borrachera de amor, cursilería y empalago repartido por los cuatro costados del planeta, por fin llega un nuevo día para los solteros.

¿Por qué sólo hay un día para los enamorados -en Catalunya hay dos, por cierto, ya que Sant Jordi es considerado como día para el amor, las parejas, el cariño y todo eso...
Porque, resulta que los catalanes somos más sentimentales y empalagosos que los demás y necesitamos dos días para colmarnos de regalos, besos, cariños y demás. Para que luego digan.

Retomando la pregunta: Sólo hay un día para los enamorados, ¿por qué?
¿Porque no aguantamos la cursilería, el despilforre y el consumismo obligado por la sociedad del Corte Inglés?
¿Porque "uno y no más Santo Tomás"?

¿Es que necesitamos que alguien nos recuerde que estamos enamorados?

No sé, muchas preguntas, pocas respuestas. El caso es que, guste o no, ayer fue el día de los enamorados y hoy vuelve a ser el de los solteros.

¡Viva la soltería!
¿Viva la soltería?

¡Viva la soltería si así lo deseas!

¡Viva lo que hagas y lo que quieras siempre que lo quieras hacer!
¡Viva en lo que creas aunque sea muy diferente del resto del mundo! Porque el amor no conoce una única fórmula. Porque el amor se disfruta todos los días y de todas las maneras que quieras.

¡Viva San Valentín, te guste o no!
¡Viva San Valentín, soltero o no!
Y viva Eros,
y viva Afrodita,
y viva Cupido,
y vivan todos los que se dedican a unir caminos,
a atar lazos,
a crear historias, breves y largas, frágiles y fuertes, intensas y superficiales, eternas e infinitas o finitas...

Como dice Ismael:
"Brindemos por el amor y sus fracasos,
porque el amor es eterno mientras dura..."

Besos,
Son, soltera y enamorada,
¿Enamorada? ¡De la vida al menos! Porque como dice la canción…
"… enamorá de la vida, aunque a veces duelaaaa…"

jueves, febrero 08, 2007


Recuperando adolescencia

Vivo días de adolescencia.
Adolescencia incoherente,
adolescencia que no se parece en nada a la que viví en mi tiempo.
adolescencia cuando rozo los treinta…
Tiene gracia.

Adolescencia de horarios nocturnos
y riñas paternales,
de enfados y reproches infantiles,
y de conversaciones eternas que no llevan a ninguna parte…

Mi amiga de siempre explota en contra de mí y de sí misma,
aparece otra “amiga” que hace lustros que no vemos aparentando normalidad adolescente
y asisto a fiestas multitudinarias en las que parejas más que consagradas intentan vivir una nueva adolescencia de fiesta desenfrenada… ¿a quién quieren engañar?

Mi madre se preocupa excesivamente si llego tarde a casa y no puede dormir cuando quedo con amigos entre semana.
Llego un jueves pasadas las 2 de la mañana recuperando noches de universitaria,
de puntillas,
con las botas en la mano y metiéndome lo más rápido que puedo en la cama…

Pero,
demasiado tarde o demasiado ruido: ¡me ha pillado!
Se levanta y me regaña.
Normal, lo entiendo…
No he aparecido en todo el día por casa…

¿Y cómo me siento?
No lo sé muy bien,
sólo sé que ahora si salgo entre semana tengo que estar
a las 11 en casa.

En fin.
El frío invierno tiene la culpa.

Sonia, adolescente a la fuerza.