
"Porque ya no escribo,
ni cuando puedo, ni cuando quiero…
Porque yo ya no soy el primero…"
Con estos versos de Estopa os escribo cuatro líneas. Me designan o me proclamo la portavoz del blog en estos días de febrero… Días en que falta la inspiración, o las ganas de escribir, o simplemente no hay tiempo, o nada interesante que contar…
Días diferentes, extraordinarios y monótonos a la vez. En cuestión de tres semanas cómo ha cambiado todo… De repente nos encontramos con Edu en casa. Edu, que tiene vacaciones para hacer lo que más le gusta: carretera y manta. Coge el coche y se monta una ruta impresionante por nuestros nortes. De su norte a nuestro norte dejándose maravillar por un sur cercano, el de la France. Pasa su último día de turista incansable en Carcassonne, nuestra cité medieval con un castillo de cuento de hadas que, resulta ser, tiene una iglesia impresionante, que nosotros, dos veces que hemos ido ya y nunca la hemos visto… no sé, no sé, no nos lo acabamos de creer, habrá que volver y descubrirla con nuestros propios ojos… Seguro que acabamos dando la razón a Edu, como siempre.
Mientras él turistea por esos mundos, mis hermanas se recuperan poco a poco de sus intervenciones, Toni se pierde por nuestra buhardilla buscando un albergue para nuestra escapada a Londres y yo me apropio de un amago de gripe que me tiene todo un finde en la camita.
Así nos encuentra Edu, en nuestra rutina. Rutina que cambia y que vuelve hiperactiva. Nos saca de nuestro letargo organizando tareas por hacer en el piso, nuestro piso. Y es que este chico es incansable, hiperactivo y además manitas. No aguanta el sofá, no necesita hacer siestas y se siente mal si pasa más de diez minutos sin hacer nada. Así que ahí lo tenemos, subiendo y bajando, del garaje a la buhardilla, mira los coches, arregla lo que encuentra que no está a su gusto, y pone la mesa, y corta jamón, y les pone el café a las niñas… este chico sirve para todo!!!
Se sienta con nuestro padre, charlan de su norte, de cómo andan las cosas por allá, de que hace frío, de que nevó, de que este año habrá mucha agua, de que estuvo en Leitariegos, de que fue a Asturias, de que Babia estaba increíble… de… tantas cosas. Y mi padre le mira y le escucha y piensa para sí, "quién pudiera estar en Asturias en todas ocasiones…"
Y se van los dos como "Manolo y Benito corporeison" a hacer de manitas en el piso. Hay que tapar agujeros, poner masilla, quitar enchufes, poner enchufes, pulir regatas, y… pintar. "Pintar, pintar, pintar sin parar, mojar y extender y vuelta a empezar…" os acordáis de aquella canción de Barrio Sésamo??
Y así pasamos el fin de semana, "disfrutando", como nos dice el que nos vende las pinturas cuando nos ve ir una y otra vez. "Nos hemos quedado cortos con el blanco, necesitamos una lata más de naranja…"
"Uy, estáis disfrutando mucho, verdad??" Nos dice, y nosotros le miramos con cara, de… "no veas, menuda fiesta tenemos montada en el piso!!"
Mientras unos pintan, otras limpiamos. Descubrimos el mundo de la vaporeta y todo lo que se puede limpiar con ella. ¡Dioooss, menudo invento! ¡¡Que viva el o la que inventó esa maquinita! ¡¡¡Qué bien va!!!
Mont y yo arrasamos en el baño con toda la suciedad y restos de los antiguos propietarios. ¡Ya no hay ni rastro! Nos reflejamos en el techo de lo limpio que nos ha quedado. ¡Qué bien!
Con la cocina todavía no nos hemos atrevido, pero… ¡¡¡le tenemos unas ganas!!!
De repente se nos alteran las rutinas. El abuelo se ha puesto malito y el papa, las niñas y Edu se tienen que ir al pueblo. Nos dejan solas a la mama y a mí en casa con otras rutinas. Rutinas de las dos solitas. Las dos pegadas al teléfono cada tarde esperando buenas noticias. Y cada día las noticias son mejores, y aunque preocupadas, nos vamos tranquilizando.
Toni y yo nos convertimos en primos hermanos como en nuestro verano de Rodríguez y hacemos todos los recados juntos. Ahora ir a por un radiador para el piso, luego al gimnasio y para casa, y ale, otro día, y al trabajo, al gimnasio y para casa, y así van pasando los días hasta que nos plantamos en un viernes con un montón de planes a nuestros pies.
Planes varios, frikis y marchosos, planes de los que nos gustan, de ir acelerados y de disfrutar. Pero el cansancio de toda la semana, la vuelta al machaque del gimnasio, las noches de insomnio y otras rutinas varias hace que nos vayamos rajando. Nos plantamos en nuestro finde de carnaval. Finde de relax. No hay ni rastro de nuestros planes, hemos acabado con ellos vilmente.
Pero no nos importa. No hay ganas de nada. Seguimos en stand by…
Y un nuevo lunes. Nueva semana laboral. Vuelven mis hermanas a casa, tienen visita médica. El abuelo ya está mejor. Y nos alegramos.
Compartimos un café en casa los cuatro. Nosotros cuatro…
Intercambiamos rutinas… y pensamos en que todo va a ir mejor, porque como dice Pastora... "en Martes todo va tan bien…"
Besos,
Sonia, la portavoz.
Somos como los castaños, que dice el abuelo. La tierra nos cría y la tierra nos come… nos explicó una vez. Somos fuertes como los castaños que siempre dan su fruto en otoño, a pesar de todo…