martes, agosto 12, 2008


Veinticuatro años



Hoy se cumplen 24 años de nuestra comunión.
Mi madre quiso que la hiciéramos mi hermana Moni y yo juntas y prefirió que yo la hiciera antes a que mi hermana se tuviera que esperar. Así que ella la hizo a su edad, 9 y yo a la temprana edad de 7 años.

Recordar todo esto siempre nos gusta porque todo lo que se refiere a nuestra comu es peculiar. O quizá peculiar no es la palabra. Quizá es entrañable para nosotras. Yo tengo vagos recuerdos. Al fin y al cabo tenía siete años.
Mi hermana dice que me costaba aprenderme las oraciones. Yo no me acuerdo si me costaba o no. Sólo me acuerdo que hacíamos catequesi en casa de nuestros vecinos del primero, que yo bajaba (vivíamos en el quinto) en zapatillas, aquellas zapatillas rojas... ya ves, la confianza de aquellos años de los pisos en los que casi se era como una gran familia.

El panadero del Forn era el que nos daba la catequesi... y poca cosa más recuerdo sobre eso.
Nosotras hicimos la comu en el pueblo, pleno agosto. Toma calor. Y el cura que nos dio la comunión fue el mismo que casó a mis padres y que bautizó a la Montsita. Ya ves, mi madre quiso que todo eso se hiciera en su pueblo (valdemanzanas) supongo que por lo de siempre. Para estar acompañados, la montaña tiene que ir a Mahoma, la montaña, nosotros, siempre yendo y viniendo sin ser nunca visitados... pero en fin, lo tenemos más que asumido. De Barcelona al pueblo hay 950 kms para nosotros. En cambio para ellos es como si hubieran 9500 kms... ya sabes.

El caso es que el cura que nos dio la comunión dijo que teníamos que volver a hacer catequesis porque a saber qué darán por Catalunya... ya sabes. Y encima en catalán. Total, que todas las oraciones que según dice mi hermana, me costó aprender, tuve que sustituirlas por otra en otro idioma más cristiano.
Así que estuvimos casi un mes haciendo catequesis, no te lo pierdas: todas las mañanas bien de mañana dentro de un 850!
Es surrealista. Llegaba el cura, nos dio un librito, nos llamaba y ahí las dos con las legañas puestas dentro del coche. Qué fuerte. La verdad es que eso nunca sabremos por qué el buen hombre quería que hicieramos catequesis en el coche... teniendo casa!!
Nunca lo entenderemos.
Eso forma parte de las peculiaridades de nuestra comu en aquellos años 80... en aquellos pueblos tercermundistas...

El caso es que después de la catequesis en el 850, llegó el día de la comu en sí, el 12 de agosto de 1984.

Al salir de la iglesia, las broncas. Yo que tenía calor: llevábamos una chaquetita muy mona de lana (doce de agostoOoooo0!!!!) y un faldón sobre el vestido. Era un poco como los vestidos de la barbi con los mil complementos... ya sabes... de largo para la ceremonia, de corto para el resto del día... pues así íbamos. Casi nos faltaban las enaguas!
Y claro la niña, yo, tenía calor, y su papa le echó una bronca que no veas... es que no puedes aguantar a hacerte las fotos, bla, bla, bla...
joé. Pues así salgo en la foto. Morruda total. Jejejejej.

Y bueno, después de ese percance, vino la comida. Mis padres fueron los inventores del catering en los pueblos. Mandaron asar no sé cuántos corderos, mandaron traer no sé cuantos pasteles y no sé cuántas cosas más. Litros de vino a rabiar, coca-cola para los niños... y una vajilla espectacular de plástico, con sus copitas y todo, porque en mi casa, otra cosa no, pero beber el cava (llevamos cava, claro!!) en vaso es un sacrilegio.
Me acuerdo tanto de aquella vajilla porque luego estuvo rodando por todas las casas del pueblo, por casa de mis abuelos, de mis tíos y la nuestra propia... años y años estuvimos brindando con cava con aquellas copitas tan chulas...

La Moni y yo nos pusimos malísimas. No nos gustaba para nada la comida. Cordero, puajjj. Jejeje. Esperábamos ansiosas el pastel y... por allí la repostería no tiene nada que ver con la de aquí... otro puajjj. Malísimas entre el calor y todo... tanto que yo le dije a mi madre que me quería ir a dormir... y otra bronca porque claro, cómo no íbamos a estar las anfitrionas!!!
Así que mi hermana ideó un plan: nos íbamos a turnar. Primero iba yo a la cama y ella se quedaba, y luego venía ella y yo la relevaba...
Nos escapamos por la ventana y ale, para la cama...
Pero el plan no funcionó... mi madre nos pilló. Otra bronca.

En fin. Así fue nuestra comu.
Y cada doce de agosto lo recordamos. Y nos reímos. Y vemos la foto. Y... nos reímos.

Pues 24 años ya.

Ya está.
Un pequeño recuerdo de aquel día...

Besines mil a todos!
Sonita, la morrudina.
Nunca cambiaré. Jejejeje.

Volvemos...

... en serio,
esta vez va en serio...

volvemos y lo hacemos como siempre...
con nuestros recuerdos de verano,
nuestros días de Rodríguez,
nuestras escapdas...

y nuestro buen humor...

Echaba de menos escribir unas letras tan lilas!

Millones de besos,
Sonia,
de vuelta, que sí!!!