
Escribo a destiempo desde las esquinas perdidas de los mapas de los días de otoño donde se quedó mi memoria viajera. Escribo viajes de regreso buscando el principio, de nuevo a buscarnos en la memoria y los recuerdos, venciendo cansancio y kilómetros, y volver. Volver donde el tiempo y la distancia descansan juntos y no saben de olvido. Compludo es el refugio de nuestros días de vacaciones y nuestros pensamientos peregrinos cuando estamos en Barcelona y nos queremos dejar ir... un pequeño tesoro escondido que vive en nosotras.
Y volvemos a cruzar los mapas en el puente de noviembre y llegamos al pueblín que nos recibió con mil colores de otoño, rojos, marrones, ocres y verdes que se resisten a dejar el valle. Toda una paleta de colores inundando nuestra vista y dibujando unos días brillantes. Brillo sol de la familia reunida, brillo noche de calor de lumbre y castañas y cafetines interminables, brillo de risas y excursiones. Y por las sendas antiguas nuestras pisadas de otoño se confunden con historias de otro tiempo, nuevo y viejo, pasado y presente juntos caminando la misma senda en las palabras de mi padre. Algo más que memoria y recuerdos, algo más que ausencia, algo más de nosotros. Recogiendo esa gotera de vida que vamos dejándonos de a poquito por todas partes. Regándonos los días y buscándonos en los encuentros para rescatarnos, para no olvidarnos, para no perdernos los pasos...
Tan sólo 4 días de magostín y castañas y nosotras... otra vez, estirando el tiempo.
Mónica, una pestaña del otoño que cae y pido un deseo!
Y volvemos a cruzar los mapas en el puente de noviembre y llegamos al pueblín que nos recibió con mil colores de otoño, rojos, marrones, ocres y verdes que se resisten a dejar el valle. Toda una paleta de colores inundando nuestra vista y dibujando unos días brillantes. Brillo sol de la familia reunida, brillo noche de calor de lumbre y castañas y cafetines interminables, brillo de risas y excursiones. Y por las sendas antiguas nuestras pisadas de otoño se confunden con historias de otro tiempo, nuevo y viejo, pasado y presente juntos caminando la misma senda en las palabras de mi padre. Algo más que memoria y recuerdos, algo más que ausencia, algo más de nosotros. Recogiendo esa gotera de vida que vamos dejándonos de a poquito por todas partes. Regándonos los días y buscándonos en los encuentros para rescatarnos, para no olvidarnos, para no perdernos los pasos...
Tan sólo 4 días de magostín y castañas y nosotras... otra vez, estirando el tiempo.
Mónica, una pestaña del otoño que cae y pido un deseo!


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