Porque Toulouse siempre es buena idea

Porque Toulouse siempre es buena idea.
Toulouse y buena compañía...
Carretera y manta, música en el coche y una única maleta en el Willy. Esta vez, tan sólo viajamos la Moni y yo.
El trabajo, los proyectos y demás hace que esta vez vayamos sólo las dos.
Pero igualmente contentas.
Y es que al pasar nuestros Pirineos nos encontramos con los de ellos, les Pyrénées que Sylvie y Bruno ven desde su casa perdida por la campagne française. Ellos los miran y dicen, detrás des Pyrénées L'Espagne y Sol y playa y vacaciones!! y miles de recuerdos de sus infancias golpean su mente dibujándoles una sonrisa en la cara.
La misma sonrisa que tenemos nosotras al pasar nuestros Pirineos y encontrarnos en su terreno, en esta tierra que tanto nos gusta y apasiona, ma soeur adorée...
Aquí un pequeño recuerdo de apenas esos dos días.
Un viaje de ida y vuelta para visitar a Bruno y mi Sylvita y su barriguita, como dice Renan Luce un petit invitant vivait sur le nombril...
Un ciné et un petit resto,
dice Sylvie que podemos hacer... lo que tú quieras! Estar aquí nos está más que bien. Y hacemos una sobremesa al más puro estilo nuestro, conversaciones que se alargan con un café y otro café, y luego salimos del petit univers de su appartément para adentrarnos en la vida francesa, compramos un libro como no podía ser menos y nos vamos al cine. Una peli francesa (que creemos que no llegará a nuestras carteleras) nos devuelve las ganas de hablar más y más francés, nos devuelve el honor perdido de que todo lo entendemos a la perfección y nos hace sentir realmente bien. Muy bien.
Al día siguiente, un petit resto en Muret, nombre que me recuerda a una compañera de Devinlec (donde trabajaba) me decía que ella vivía allí. Seguirá viviendo allí? Creo que se mudó al centro.
Un petit (y cuando digo petit, es que es muy pequeño) restaurante vietnamita en el que compartimos comedor con dos o tres familias más. Donde reina el silencio sagrado vietnamita y el respeto francés en los lugares públicos. Respeto que respetamos, sí, pero que enturbiamos lo que nos dejan.
Y las conversaciones alrededor de una comida extraña para la Moni y sabores que yo tenía casi olvidados sin fin. Que si l'Espagne, la France, Sarcozy y las izquierdas y las derechas y las normas y... Simplemente maravilloso!
Para bajar la comida, seguimos conversando mientras paseamos por un bosque cercano a Labastidette (el pueblo en el que ahora viven Sylvie y Bruno), y allí nos dan las horas... no queremos marchar, pero es necesario retomar el coche y carretera y manta otra vez.
Despedimos a sus Pyrénées y entramos en los nuestros pensando en que quizá Bruno y Sylvie estén mirando por la ventana pensando, una vez más en l'Espagne y en nosotras.
Esto ha sido nuestro minifinde.
Ya lo necesitábamos.
Estamos deseando repetir.
Gros bisous mes petits,
merci pour tout !!!
À bientôt, quand vous serez trois !
Sonitááá!
Toulouse y buena compañía...
Carretera y manta, música en el coche y una única maleta en el Willy. Esta vez, tan sólo viajamos la Moni y yo.
El trabajo, los proyectos y demás hace que esta vez vayamos sólo las dos.
Pero igualmente contentas.
Y es que al pasar nuestros Pirineos nos encontramos con los de ellos, les Pyrénées que Sylvie y Bruno ven desde su casa perdida por la campagne française. Ellos los miran y dicen, detrás des Pyrénées L'Espagne y Sol y playa y vacaciones!! y miles de recuerdos de sus infancias golpean su mente dibujándoles una sonrisa en la cara.
La misma sonrisa que tenemos nosotras al pasar nuestros Pirineos y encontrarnos en su terreno, en esta tierra que tanto nos gusta y apasiona, ma soeur adorée...
Aquí un pequeño recuerdo de apenas esos dos días.
Un viaje de ida y vuelta para visitar a Bruno y mi Sylvita y su barriguita, como dice Renan Luce un petit invitant vivait sur le nombril...
Un ciné et un petit resto,
dice Sylvie que podemos hacer... lo que tú quieras! Estar aquí nos está más que bien. Y hacemos una sobremesa al más puro estilo nuestro, conversaciones que se alargan con un café y otro café, y luego salimos del petit univers de su appartément para adentrarnos en la vida francesa, compramos un libro como no podía ser menos y nos vamos al cine. Una peli francesa (que creemos que no llegará a nuestras carteleras) nos devuelve las ganas de hablar más y más francés, nos devuelve el honor perdido de que todo lo entendemos a la perfección y nos hace sentir realmente bien. Muy bien.
Al día siguiente, un petit resto en Muret, nombre que me recuerda a una compañera de Devinlec (donde trabajaba) me decía que ella vivía allí. Seguirá viviendo allí? Creo que se mudó al centro.
Un petit (y cuando digo petit, es que es muy pequeño) restaurante vietnamita en el que compartimos comedor con dos o tres familias más. Donde reina el silencio sagrado vietnamita y el respeto francés en los lugares públicos. Respeto que respetamos, sí, pero que enturbiamos lo que nos dejan.
Y las conversaciones alrededor de una comida extraña para la Moni y sabores que yo tenía casi olvidados sin fin. Que si l'Espagne, la France, Sarcozy y las izquierdas y las derechas y las normas y... Simplemente maravilloso!
Para bajar la comida, seguimos conversando mientras paseamos por un bosque cercano a Labastidette (el pueblo en el que ahora viven Sylvie y Bruno), y allí nos dan las horas... no queremos marchar, pero es necesario retomar el coche y carretera y manta otra vez.
Despedimos a sus Pyrénées y entramos en los nuestros pensando en que quizá Bruno y Sylvie estén mirando por la ventana pensando, una vez más en l'Espagne y en nosotras.
Esto ha sido nuestro minifinde.
Ya lo necesitábamos.
Estamos deseando repetir.
Gros bisous mes petits,
merci pour tout !!!
À bientôt, quand vous serez trois !
Sonitááá!


