miércoles, mayo 30, 2007




(una imagen de relax de una tarde en el Lago de Carucedo,
el mismo relax que tengo ahora...)



Tarde de miércoles,
como algo extraordinario me encuentro escribiendo en el blog.
Ya ni me acuerdo cómo se hace...
He necesitado tres intentos para entrar. ¿Cuál era el usuario? ¿y la contraseña?
Buuuf. Menuda memoria de pez.
Y ya me veis. Aquí me encuentro, quitando telarañas a nuestra página lila.

Y sin embargo, no tengo nada que contar.
Nada.

Pero no estoy triste, no penséis. No.
Miro hacia el mes que está a puntito de llegar. ¡Junio!
Y pienso en todas las cositas que se acercan, cositas chulis, motivo de réplica en el blog...

Junio y mi cumple.
Junio y la fiesta de Badía,
Junio y San Juan,
Junio y... qué proponemos, ¿a ver?

Besos, ya sin sayo!
Sonia, a una semana de los 30!

miércoles, mayo 02, 2007





Y os parecerá mentira...



Así solía acabar el abuelo sus historias... Y os parecerá mentira nos decía con voz seria y sonrisa pícara … ay queridos! Sí, decía entonces, mucho he andado y mucho he vivido… sí!
Y sí, me parece mentira me decía mi prima hoy. Mentira que este día de su cumpleaños no estemos todos juntos celebrándolo en Compludo. Nos parece mentira que no sigamos sumando cumpleaños… mentira, que no estés abuelo!



Dos semanas de extraña mentira… dos semanas de rara soledad, de echarte de menos, de buscarte en el pueblo, de contar las historias que nos contabas, de echarle una oración a San Antonio pero sin recordar las palabras exactas… qué mira que fueron veces las que delante del fuego te oímos recitarla… tantas veces, tantas…

Y estamos tristes, tristes hoy porque te echamos de menos. Tanto de menos que duelen los recuerdos. Que es una triste alegría tantos recuerdos de momentos vividos, tanto tiempo que hemos compartido, esta suerte nuestra de tenerte y de saber que te tendremos para siempre.

Ay abuelo… sabes que se me ha hecho corto este tiempo? que no queríamos que el viaje acabara nunca… ay queridos… y con el gesto serio levantas la mirada y te acomodas la gorra, muchos años de cuidar el gesto, y en tus manos fuertes tu cayata y su balanceo dulce y dejar pasar las horas, y el tiempo… y así te veo azuzando el fuego, vigilando la lumbre con tu pensamiento pensando en nosotros como ahora yo te pienso.

Y pienso que estás aquí y me parece mentira.

mónica, echántote de menos!