
Mándame una señal de amor
Paseando por la avenida del Castillo de Ponferrada, redescubrimos una pintada que nos era familiar. Una pintada en un muro, una súplica de amor:
Dime que me quieres, Xandru!
Xandru, te lo está pidiendo a gritos, ella o él, sólo quiere que se lo digas. Tan sólo te pide dos palabras. Dos palabras que, seguro, te ha repetido mil veces. Y tú mientras tanto… ¿qué haces?
Silencio.
Y ella o él necesita saber, ¿no lo ves?
Mándale un mensaje, una señal, que dice Maná,
Mándale una señal de amor…
Días después, pasamos de nuevo por nuestra querida avenida del Castillo. Esta vez de noche, la luna llena y un castillo iluminado de bonitas historias.
Nos vino a la mente Xandru y su mensaje de amor. ¿Qué habrá pasado? ¿Cómo seguirá esa historia?
Cuál fue nuestra sorpresa cuando vimos bajo el mensaje inicial las siguientes palabras:
Silencio.
Y ella o él necesita saber, ¿no lo ves?
Mándale un mensaje, una señal, que dice Maná,
Mándale una señal de amor…
Días después, pasamos de nuevo por nuestra querida avenida del Castillo. Esta vez de noche, la luna llena y un castillo iluminado de bonitas historias.
Nos vino a la mente Xandru y su mensaje de amor. ¿Qué habrá pasado? ¿Cómo seguirá esa historia?
Cuál fue nuestra sorpresa cuando vimos bajo el mensaje inicial las siguientes palabras:
¡Te odio Xandru!
¡Te odia! Xandru, ¿qué hiciste?
Era tan fácil y sin embargo, no supiste…
Nuestra mente no puede dejar de imaginar teorías, ¿qué harías para que te dijera eso? Nada bueno, seguro. O tal vez no…
¿Quién lo sabe?
Tan sólo vosotros y el muro cómplice de mensajes…
Besos,
Sonia, yo os quiero, ¡os lo digo ya!
Era tan fácil y sin embargo, no supiste…
Nuestra mente no puede dejar de imaginar teorías, ¿qué harías para que te dijera eso? Nada bueno, seguro. O tal vez no…
¿Quién lo sabe?
Tan sólo vosotros y el muro cómplice de mensajes…
Besos,
Sonia, yo os quiero, ¡os lo digo ya!




