Recuperando adolescencia
Vivo días de adolescencia.
Adolescencia incoherente,
adolescencia que no se parece en nada a la que viví en mi tiempo.
adolescencia cuando rozo los treinta…
Tiene gracia.
Adolescencia de horarios nocturnos
y riñas paternales,
de enfados y reproches infantiles,
y de conversaciones eternas que no llevan a ninguna parte…
Mi amiga de siempre explota en contra de mí y de sí misma,
aparece otra “amiga” que hace lustros que no vemos aparentando normalidad adolescente
y asisto a fiestas multitudinarias en las que parejas más que consagradas intentan vivir una nueva adolescencia de fiesta desenfrenada… ¿a quién quieren engañar?
Mi madre se preocupa excesivamente si llego tarde a casa y no puede dormir cuando quedo con amigos entre semana.
Llego un jueves pasadas las 2 de la mañana recuperando noches de universitaria,
de puntillas,
con las botas en la mano y metiéndome lo más rápido que puedo en la cama…
Pero,
demasiado tarde o demasiado ruido: ¡me ha pillado!
Se levanta y me regaña.
Normal, lo entiendo…
No he aparecido en todo el día por casa…
¿Y cómo me siento?
No lo sé muy bien,
sólo sé que ahora si salgo entre semana tengo que estar
a las 11 en casa.
En fin.
El frío invierno tiene la culpa.
Sonia, adolescente a la fuerza.


1 Comentario/s:
A 12/2/07 14:38,
Anónimo dijo…
Pero ya llegará la primavera con tus treinta, no sin antes haber ido a Londres, y el cálido verano... entonces, el frío invierno y sus circunstancias quedarán atrás.
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