miércoles, febrero 28, 2007




Regresiones



Es increíble como un olor, una melodía, un sabor, una voz o unas palabras pueden hacerte recordar otros tiempos, otros momentos, una anécdota perdida en el tiempo y en el espacio, pero guardada en un rinconcito de tu mente que seguro ignoras que existe…

Como Proust y su magdalena en À la recherche du temps perdu yo tuve una regresión a mi querida infancia el otro día. Pero no fue una magdalena la que me transportó al pasado, sino una croqueta. Ni voy a escribir 7 tomos de obra por una croqueta, no, tan sólo unas líneas.

No hay nada en el mundo que me guste más que las croquetas de mi madre. Y qué sorpresa el sábado cuando mi madre nos hizo unas croquetas como las de antes, con pollo, como antes… hummmm!! Por un momento me vi 20 años atrás en la cocina del piso en el que vivíamos dándole besos a mi mama por habernos hecho croquetas…


Besos,
Sonia, pensamientos en el trabajo…

PD. Soy simple: mama, hazme croquetas y seré la persona más feliz del mundo.

1 Comentario/s:

  • A 28/2/07 16:39, Anonymous Anónimo dijo…

    Te entiendo...te entiendo...las croketas son para tí lo que son para mí los hipopótamos...

    pd:...aiiii!! yo lo que quiero es que me den mi pisoooo...que me den mi pisoooo

     

Publicar un comentario

<< Nuestro de los cuatro