
Navidad
Ya es Navidad en el Corte Inglés.
Qué bien.
Ya es navidad en las grandes ciudades.
Qué bien.
Desde los ayuntamientos nos convencen para que reciclemos, reutilicemos y volvamos a reutilizar para evitar lo inevitable y sin embargo ellos deciden encender las luces en noviembre.
Qué bien.
Ya es navidad en los trabajos.
Qué bien.
Cenas de departamentos, cenas de compañeros de aquí y de allá. De los que se ven poco y de los que se ven mucho. Sin contar las cenas con los amigos. Amigos que no se pueden juntar todos en una única cena, claro...
De la familia ya, ni hablamos...
Cenas y más cenas y fiestas y más fiestas.
Qué bien.
Ya es navidad en tu cuenta corriente.
Qué bien.
Sufriremos un descenso brutal en nuestros números como el de las temperaturas. Más frío, menos dinero, y yo sin abrigo.
Ya es navidad en tu calle.
Qué bien.
Invasión de papa noeles que día tras día, noche tras noche intentan trepar a las casas sin conseguirlo.
Invasión de pequeños puestos con doquier con caganers con los personajillos del año...
Invasión de niños hambrientos de viaje de fin de curso disfrazados de papeletas vivientes en cada esquina.
Ya es navidad en la tele.
Qué bien.
Guerra publicitaria de anuncios de juguetes, perfumes, turrones y cualquier cosa que se pueda regalar por navidad.
Guerra entre las cadenas de televisión ofreciendo programas a cada cual más absurdo y hortera en el que todo el mundo es bueno y feliz...
Qué asco.
No tengo ganas de nada de eso.
Tengo ganas de la navidad de antes.
La Navidad con mayúsculas donde era un placer esperar por el turrón de chocolate y poner el belén con las piezas de tantos y tantos años atrás.
La navidad de mi infancia en la que mi madre no podía callar nuestro regalo todo el tiempo... y nos decía: como os habéis portado muy bien os han traído tres cosas...
y eran tres cosas a cada una y ya estaba bien.
De hecho mi Navidad no cambia mucho, a pesar de todo.
Porque seguimos poniendo el belén de los años 80 con la misma ilusión. Porque seguimos comprando regalos el cinco de enero como siempre...
Bueno, algo sí ha cambiado en mi casa: donde antes los reyes eran los padres, ahora son las hijas.
Y tan contentas...
Besos,
Sonia, a pesar de todo, me gusta la Navidad.
Guerra publicitaria de anuncios de juguetes, perfumes, turrones y cualquier cosa que se pueda regalar por navidad.
Guerra entre las cadenas de televisión ofreciendo programas a cada cual más absurdo y hortera en el que todo el mundo es bueno y feliz...
Qué asco.
No tengo ganas de nada de eso.
Tengo ganas de la navidad de antes.
La Navidad con mayúsculas donde era un placer esperar por el turrón de chocolate y poner el belén con las piezas de tantos y tantos años atrás.
La navidad de mi infancia en la que mi madre no podía callar nuestro regalo todo el tiempo... y nos decía: como os habéis portado muy bien os han traído tres cosas...
y eran tres cosas a cada una y ya estaba bien.
De hecho mi Navidad no cambia mucho, a pesar de todo.
Porque seguimos poniendo el belén de los años 80 con la misma ilusión. Porque seguimos comprando regalos el cinco de enero como siempre...
Bueno, algo sí ha cambiado en mi casa: donde antes los reyes eran los padres, ahora son las hijas.
Y tan contentas...
Besos,
Sonia, a pesar de todo, me gusta la Navidad.


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