martes, octubre 30, 2007


En el trabajo


En el tajo a destajo.

A destajo de curro y a destajo de risas y anécdotas que ocurren en un espacio determinado. En mi caso, en nuestro departamento. Departamento que comparto con creo casi 80 personas más en general y cinco personas en particular.

Siempre nos quejamos del trabajo. Y creo que malo será el día en que dejemos de hacerlo. O tenemos sueño, o tenemos hambre, o no tenemos ganas de hacer nada, o nos estresan, o nos piden y nos piden y no reconocen el esfuerzo, el trabajo realizado, los nervios... o hace calor, o hace frío o todo a la vez...
Ese es el día a día...

Pero...
Y es que siempre hay un pero.
También podemos decir que lo pasamos bien. Rectifico: que hacemos por pasarlo bien. El ambiente es inmejorable. Las conversaciones entre nosotros divagan de manera dinámica y las risas, a veces, no se pueden disimular...
Que entre esos días de estrés esperamos nuestros momentos de rutina más que establecidos: el cafetito de la mañana, nada más llegar. Un intercambio de conversaciones sin sentido a causa del sueño y la falta de cafeína en el cuerpo.
Luego, el cafetín de las 11 con Is y Carolina y esas dos galletas que no perdonamos. Y que no nos falten.
Después ya llega la hora de la comida. Hablaremos de todo y de nada con Inga y Blas, que el resto del día, estando a nuestras espaldas poco nos pueden decir.
Y finalmente, el té de las 4 con Toni. El mini Té o gran Té según lo que le apetezca darnos a la máquina...
Té de dos minutos de desconexión y vuelta a las conversaciones sin sentido, a esas risas que se escapan de lo absurdo del ser humano y sonrisas que se disimulan al entrar en el departamento de nuevo...

Eso sin contar las conversaciones electrónicas entre Cris, Neus y Moni y quién se apunte. Conversaciones que rozan lo poético, lo literario pero siempre tratando el día a día, lo banal, lo increíblemente banal... porque el presente es un regalo diario que vestimos de poesía!

Así me encuentro ahora, martes por la tarde rozando las 6 de la tarde. Y quiero irme a casa... ya casi es mi hora! Estoy cansada, me duele la cabeza... pero... mientras espero al Toni (porque está muy ocupado) hablo con Carolina y en la soledad ya de un departamento casi vacío por el que van entrando los colores de la tarde pensamos en que mañana es el último día de la semana laboral...
En esas, Inga se recoge, va a coger el autobús. Con un "hasta mañana, chicas" nos manda besitos mientras avanza por el pasillo...
Blas sigue a nuestra espalda con sus cascos de música e Isabel hace rato que se fue...

Nos vamos todos a la rutina de nuestras casas, de nuestras tardes...

Rutinas que mañana nos explicaremos...

Este es nuestro día a día...
Y a pesar de todo, sepan ustedes,
trabajamos!

Besos,
Sonia, lo dicho: en el tajo a destajo!

2 Comentario/s:

  • A 2/11/07 15:24, Anonymous Anónimo dijo…

    Sí querida, en el tajo a destajo!


    En nuestra pequeña república siempre hay trabajo, catalogado en varios grados: urgente, muy urgente, surrealista, de investigación y además para anteayer, de hay que hacer algo, pero no se qué, ni cómo, y casi ni porqué, pero ponte en ello ¡¡¡ya!!!

    Y realmente conseguimos hacerlo siempre, nunca ninguna tarea ha quedado postergada, incompleta o no entregada a tiempo. Nunca nos hemos dado por vencidas, todo lo contrario y a pesar de todo satisfechas, con una sonrisa y con un buen ambiente que hace posible el milagro.

    Eso solo se consigue con un buen trabajo en equipo, porque a pesar de que a alguien le dijeran en su entrevista de trabajo, que aquí no tendría que trabajar en equipo (me carcajeo), la realidad inmediatamente demostró (como en otras muuuuchas cosas) que una cosa es la teoría vista de lejos y otra la práctica, ¿verdad Isabel?

    Pero además del trabajo en equipo hay otros componentes indispensables que son entre otros:

    Respeto, compañerismo, colaboración, alegría, buena dosis de optimismo, apoyo, comprensión, a veces paciencia (conmigo), generosidad de corazón y sobre todo mucho cariño. Que es lo que siempre nos das a todos Sonita.

    Contigo lo difícil se hace fácil. Y si el día es gris, se puede despejar con una mirada cómplice, una sonrisa, un poner los ojos en blanco al mismo tiempo. A veces no hace falta hablar, con un gesto nos entendemos a la perfección.

    ¡Qué pena el que no tiene un pueblo al que acudir para encontrar paz de espíritu en una escapada! Y ¡Qué pena el que acude al trabajo todos los días, por la necesidad económica que todos tenemos, pero con amargura, con resignación y con malos rollos!

    ¿Qué se me ha perdido en Kenya?

    En el tajo a destajo!... y con mucho gusto!

     
  • A 9/11/07 15:58, Anonymous Anónimo dijo…

    Poco que añadir a lo que habéis escrito sobre nuestras tareas diarias.
    ¡Qué voy a decir más si me han dicho que debería pagar por venir a trabajar!
    Queridas es un placer trabajar con vosotras...

     

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