
Un día de sol…
Por fin un día de sol y relax en el pueblo,
Se acabaron las excursiones, de momento…
Empezamos a escribir, a leer, a marujear…
Recuperamos las tardes de cocina y tele-novela junto al abuelo que desconfiado no quiere salir al sol, pero luego contento nos dice: ¡qué bien se está!
El abuelo, que se duerme junto a la estufa, que se despierta y nos dice…”preparad un café que estamos a gusto”…
Y nos sonríe, y pregunta por todos, y nos pregunta hasta dónde fuimos hoy, y si ya cayeron las castañas y si sacamos las patatas y que dónde anda Avelino, ¡este tío nuestro, nunca para en casa!
Y sus manos no dejan de contarnos historias, sus miradas nos desvelan sus pensamientos y sus sonrisas nos dejan tranquilas y contentas…
Le damos un beso y nos dice: “¡mañana me afeito!”
Nos pregunta por Candi, que está de vacaciones: “está en Canarias” le decimos, y su mirada de “uff, ¡qué lejos!” le deja preocupado y orgulloso a la vez…
Y así pasamos la tarde,
Una tarde de sol…
Las tres y el abuelo,
Veníos, el café y el bizcocho lo ponemos nosotros…


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