
Innumerables son las canciones, las historias y las películas rodadas en Salamanca, aquella “Salamanca tierra mía…” cantada por el maestro Farina, la Salamanca del Lazarillo de Tormes o la Salamanca del Tuno negro…Pues bien, nosotros quisimos hacerla nuestra y ratificar el tan acertado eslogan de Castilla y León: “cada fin de semana unas vacaciones”, una ciudad por descubrir, unos queridos a los que visitar y todo marcha sobre ruedas…
La vida en el pueblo, nuestro paraíso berciano, es desconexión total del mundo exterior. No nos enteramos de que la princesa espera otro hijo, ni mucho menos que un huracán, llamado Gordon nos iba a visitar. Así que en la inopia total de los cambios meteorológicos, políticos y sociales nos fuimos a Salamanca. Y que llueva si quiere llover, y que truene, que eso no nos va a parar.
Partimos con el sol y el sol nos acompañó todo el día en nuestro “turisteo”. El sol y nuestra querida prima Sonia, la mejor guía turística de Salamanca, no sólo porque conoce la ciudad palmo a palmo, sino también porque es una enamorada de su ciudad y nos explica todo con tal pasión que hace que nosotros la queramos también y consigamos hacerla nuestra.
¿Cómo explicarlo todo? Edificios, calles, ambiente, colores, sensaciones, olores… es muy difícil hacerlo, hay que sentirlo. Cada rincón tiene su historia y a cada paso se crea una nueva. Salamanca es una ciudad joven, en movimiento, con historia y literatura que se respira a cada paso, cada calle puede resultar una obra de arte bañada en sangre de toro, adornada con conchas platerescas, ranas y hasta astronautas… ¡hasta eso puede resultar una obra de arte!
Obras de arte dentro y fuera, en cada casa, en cada bar, en cada restaurante… un placer para todos los sentidos.
Y lo mejor, las personas, por supuesto. Un encuentro inesperado en un bar perdido por la plaza Mayor, Chiqui, ¡qué sorpresa! Y unos besos, unas sonrisas y unos ojos brillantes al visitar a los otros Acebo, los pescaderos, que tienen la mejor parada, perdón, quiero decir, puesto del mercado, oye!Los abuelos tan guapos y calladines sonriendo y preguntando por nuestro abuelo, por papá y mamá que se quedaron en Barcelona… Y las primas a las que todo les marcha estupendamente, y queremos que así siga… y para cuándo una visita a Barcelona???Y Pili que se entretiene haciendo abanicos maravillosos, y Manoli que se enfada si no comemos todo lo que nos puso en el plato, y Sonia, que nos emborracha por las calles, que nos lleva de cortos y pinchos hasta que el bote se acabe… “no te preocupes que si se acaba ponemos más!!!” Y que el Rubio la zalamea, al fin y al cabo es la presidenta de su club de fans, y baila con ella a altas horas de la noche, en un bar donde no suena la música… ¿y qué importa?Y que “volved cuando quierais”, volveremos claro que sí…
Besitos a la ranita que encontramos finalmente, con ayuda, claro…Besos a Calisto y Melibea,Al Lazarillo y a Fray Luis “como decíamos ayer…”Y a las novatadas de la plaza mayor…
Los cuatro,Salamanca, tierra nuestra!


2 Comentario/s:
A 3/10/06 13:48,
Anónimo dijo…
Añado unos datos a los ya expuestos.
Sobre el jardín de Calisto y Melibea.Este jardín evoca el lugar donde pudo desarrollarse la conocida obra de Fernando de Rojas, La Celestina que en 1502 se publicó con el nombre de Tragicomedia de Calixto y Melibea, y puede ser más que probable, que tuviera Salamanca como escenario urbano donde se inspiró el escritor de la novela.
En cuanto al significado de La Rana no hay unanimidad entre las personas estudiosas, sino que hay tres teorías diferentes que ahondan en cuál es su significado
Una de ellas dice que podía ser la firma del autor que labró las calaveras en esta zona del relieve ya que cómo se sabe los canteros solían dejar sus nombres en los sillares en forma de símbolos o figuras.
La segunda alude a que la mayoría de las esculturas que se realizaban durante esta época eran simbólicas y con ellas el artista quería representar aspectos de la realidad que sirvieran de ejemplo y cómo forma de transmitir las enseñanzas bíblicas a las personas, parece que en este caso La Rana simbolizaría el pecado capital de la lujuria y la muerte.
Un tercera teoría a punta a que el estudiante que la veía aprobaba los estudios y se casaba. Si ya estaba casado, pedía un deseo y se cumplía.
La tradición popular actual se identifica con la tercera de las explicaciones y atribuye la visión de La Rana a la buena suerte para la empresa que en ese momento se tenga entre manos.
Etimológicamente la palabra SALAMANTICA se disgrega de la siguiente forma
"A" final, es indicativo de femenino.
"Ik", es propio de nombre de ciudades, ríos...
"Nt", usado en adjetivos.
"Salam", utilizado como referencia en accidentes geográficos, más concretamente al curso del agua y muy probablemente al curso del río Tormes, incluso el río salmantino puede que llegase a llamarse así en algún momento.
Todo esto dio lugar al adjetivo Salmantia que fue el origen, a su vez, de Salmantica para referirse a las personas y a las casas de las cercanías del río; posteriormente, y por extensión, se utilizó para denominar así a toda la ciudad. Por lo tanto, el gentilicio actual de Salmantin@s vendría de Salmantica que se podría traducir como la personas que vivían alrededor del río Salam.
También señalar que mas que "Salamanca, tierra mía", es conocida la frase "Salamanca, arte, saber y toros". Aunque yo añadiría "... pero sobre todo, fiesta".
Que sí... que toy enamorada de mi ciudad.
A 5/10/06 19:05,
DLos4 dijo…
enamoradas de la ciudad, de sus gentes, de sus calles, de sus universidades, de los universitarios... de los chupitos y de los pinchos! oh my god! las mejores costillas del mundo, y no eran las mías! ji ji
chorradas a parte, qué bien lo pasamos! qué bien Salamanca!
volveremos! volverán las guapas golondrinas sus nidos a colgar! (apropiación libre de los versos de grandes poetas!)
besines de los 4!
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