
Somos como los castaños, dice mi abuelo. La tierra nos cría, la tierra nos come, pero nunca morimos. Esencia, tierra y castaño.
Ayer pensaba esto antes de irme a dormir y me descubrí escribiendo de nuevo como hacía mucho tiempo.
Tengo una colección de libretas sin acabar en las que recopilo ideas, pensamientos, sentimientos… normalmente son de mis viajes y excursiones. De esos momentos que tengo de tranquila soledad, en la que me suelto a pensar con lápiz y papel. Ayer no sé cómo, cayó en mis manos una de esas pequeñas libretas que quizás me estaba esperando desde hacía mucho tiempo. Lo que me gusta es que no tiene una línea de tiempo continua, que se mezclan los años y los recuerdos y me encuentro a mí y a los que quiero.
Todo sale, todo es tan intenso como lo vivo. La verdad es que tengo libretas-diario que no quiero desenterrar, que no me atrevo a leer por el miedo a no reconocerme en ellas. La adolescencia, supongo, y el como hemos cambiado, y los pelos de punta al releerme.
Hay tantos días en un instante, dice la canción y yo que me reinvento en cada lectura. Y reinvento lo vivido y os reinvento conmigo. Es como ese cuento que cuando llegas al final, si tienes suerte, de la suerte de las pequeñas cosas, encuentras un agujero por el que perderte y volver al principio, vivirnos de nuevo justo en el punto que más nos gusta. Esto es muy útil, porque podemos cambiarnos, podemos mudarnos a nuestro antojo y seguir adelante o atrás, a derecha o izquierda, con el rumbo y dirección de nuestros pasos. Sabiendo que lo mejor está siempre por venir!
Dice mi horóscopo que siempre doy la impresión de vivirlo todo por primera vez, sin perder la capacidad de asombro, y eso a mis años, cada vez es más difícil. No sé si será que me atonto con las cosas y me las creo. El caso es que en este ir y venir en las páginas de mis libretas me encuentro con las niñas que fuimos del esplai l’esquirol. Esas monitoras siempre voluntarias, cargadas de valores y objetivos, perdidas los sábados por la tarde entre niños, y nosotras unas niñas más. En las reuniones eternas, con el acta y el orden del día, luego, ruegos y preguntas y no encontrábamos la hora de irnos, de separarnos.
Y se cambia el escenario y la reunión es unas vacaciones en Lisboa, qué bien Lisboa! Y unos ojos infinitos de largas pestañas que se cruzan con nosotras en una calle. O Menorca, y las playas que todavía nos quedan por ver y descubrir después de 3 años de encontrarnos allí, donde nacieron los trebelugins. Alguien no ha estado en el monte del Toro? Sí? Oh my God! Y Formentera, la pequeña isla al sur y nuestri nuevi idiomi italiani-trebelugí! O es Almería y las ninfis.
Somos nosotras y las niñas que llevamos dentro, con el genio fruncido a veces, cargando manías adorables que hemos aprendido a querer. Vidas de Peter pan para estas campanillas locas. Unas más que otras, y seguro me apuntan a mí como la que más. En fin! Que le voy a hacer si yo…
Pero y qué me dicen de vos? Una casada que hace vida de urbanita en la gran ciudad y hasta se atreve a organizar un tupper sex en su casa. Qué bien lo pasamos! A alguien le falta la cremita? Creo que hay una soltera con insomnio que la espera.
Será que somos un despiste, despiste sin papeles y lecciones por aprender… será que las cosas nos roban tantas horas de sueño… que a veces no sabemos si vamos o venimos.
Será que ya no escribo cartas… pero tengo un blog!
Mónica, esencia, tierra y castaño! en esencia yo!
Ayer pensaba esto antes de irme a dormir y me descubrí escribiendo de nuevo como hacía mucho tiempo.
Tengo una colección de libretas sin acabar en las que recopilo ideas, pensamientos, sentimientos… normalmente son de mis viajes y excursiones. De esos momentos que tengo de tranquila soledad, en la que me suelto a pensar con lápiz y papel. Ayer no sé cómo, cayó en mis manos una de esas pequeñas libretas que quizás me estaba esperando desde hacía mucho tiempo. Lo que me gusta es que no tiene una línea de tiempo continua, que se mezclan los años y los recuerdos y me encuentro a mí y a los que quiero.
Todo sale, todo es tan intenso como lo vivo. La verdad es que tengo libretas-diario que no quiero desenterrar, que no me atrevo a leer por el miedo a no reconocerme en ellas. La adolescencia, supongo, y el como hemos cambiado, y los pelos de punta al releerme.
Hay tantos días en un instante, dice la canción y yo que me reinvento en cada lectura. Y reinvento lo vivido y os reinvento conmigo. Es como ese cuento que cuando llegas al final, si tienes suerte, de la suerte de las pequeñas cosas, encuentras un agujero por el que perderte y volver al principio, vivirnos de nuevo justo en el punto que más nos gusta. Esto es muy útil, porque podemos cambiarnos, podemos mudarnos a nuestro antojo y seguir adelante o atrás, a derecha o izquierda, con el rumbo y dirección de nuestros pasos. Sabiendo que lo mejor está siempre por venir!
Dice mi horóscopo que siempre doy la impresión de vivirlo todo por primera vez, sin perder la capacidad de asombro, y eso a mis años, cada vez es más difícil. No sé si será que me atonto con las cosas y me las creo. El caso es que en este ir y venir en las páginas de mis libretas me encuentro con las niñas que fuimos del esplai l’esquirol. Esas monitoras siempre voluntarias, cargadas de valores y objetivos, perdidas los sábados por la tarde entre niños, y nosotras unas niñas más. En las reuniones eternas, con el acta y el orden del día, luego, ruegos y preguntas y no encontrábamos la hora de irnos, de separarnos.
Y se cambia el escenario y la reunión es unas vacaciones en Lisboa, qué bien Lisboa! Y unos ojos infinitos de largas pestañas que se cruzan con nosotras en una calle. O Menorca, y las playas que todavía nos quedan por ver y descubrir después de 3 años de encontrarnos allí, donde nacieron los trebelugins. Alguien no ha estado en el monte del Toro? Sí? Oh my God! Y Formentera, la pequeña isla al sur y nuestri nuevi idiomi italiani-trebelugí! O es Almería y las ninfis.
Somos nosotras y las niñas que llevamos dentro, con el genio fruncido a veces, cargando manías adorables que hemos aprendido a querer. Vidas de Peter pan para estas campanillas locas. Unas más que otras, y seguro me apuntan a mí como la que más. En fin! Que le voy a hacer si yo…
Pero y qué me dicen de vos? Una casada que hace vida de urbanita en la gran ciudad y hasta se atreve a organizar un tupper sex en su casa. Qué bien lo pasamos! A alguien le falta la cremita? Creo que hay una soltera con insomnio que la espera.
Será que somos un despiste, despiste sin papeles y lecciones por aprender… será que las cosas nos roban tantas horas de sueño… que a veces no sabemos si vamos o venimos.
Será que ya no escribo cartas… pero tengo un blog!
Mónica, esencia, tierra y castaño! en esencia yo!


1 Comentario/s:
A 28/10/06 13:58,
Anónimo dijo…
Ves. Moni cuando escribes, entre tanta poesía encuentro cientos de comentarios lúcidos. Pero aún en ellos, entreveo una lucidez calmada y generosa, revestida de sueño. Y sonrio al compartir horóscopo con vos y no dejar de sorprenderme en la vida, la mía , que suele cruzrase con las vuestras, menos de lo que debería. Y me confirma que somos vida y sueño como diría Calderón, pero es que la vida sin sueño estaría falta de sentido y además nos podria el cansancio ja ja. Petonets a los 4 bloggers y a ese robusto castaño en que se estás convirtiendo Moni. ;)
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